Cuando era chica, detestaba algunas cosas que hacía mi mamá y otras tantas que me obligaba a hacer.
Eran estupideces. Por ejemplo toda la gente tenía de esas bolsas de pan hechas de saco con una flores pintadas y mi mamá tenia una que se achicaba hasta convertirse en monedero. Que verguenza ir a comprar el pan en esa lesera.
Me acuerdo que en vez de comprarme helados los preparaba ella misma, lo que se transformaba en una oportunidad para que mis vecinitos me hicieran bullying.
La que recuerdo como uno de mis mayores traumas de la infancia era una regla de madera que usaba para el colegio que venía en los jugos de regalo con los jugos zip-zup -cuando los jugos que la llevaban eran los Yupi-, mientras que TODOS mis compañeritos usaban de esas reglas plásticas chinas que tenían hologramas. Más encima ella tenía la tupé de comprar sabor melón-tuna. No podía ser naranja, no, tenía que ser melón-tuna.
Yo quería morir.
Ahora, que he crecido y que soy 'madre de uno y dueña de casa' cacho que también hago cosas traumantes.
Enunciemos el tema de la falta de tele. En mi defensa, puedo decir que en vez de tele, tiene netbook, con el que puede hacer muchas más cosas.
Ahora voy al super con una bolsa de tela -me tienen harta las bolsas plásticas y no se degradan. ¿Que hago con tantas bolsas plásticas? ¿Metérmelas por el trasero?-.
Por último, no siempre compro cabritas cuando vamos al cine. Me parecen un poco irritantes.
Creo que eso no más, pero con lo de la tele me parece suficientemente traumático.
Si le digo que si a todo lo que Pablito me pide y hacemos lo que todos en sus casas, luego tendré a un pokemón reggaetonero insufrible -o lo que sea que exista en 10 años más-.
No queremos eso.
Supongo que es necesario ir un poco contra la corriente y generar traumas entonces, para tener seres pensantes.
sábado 18 de diciembre de 2010
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